Notas > AUTOS & ESTILOS > Citröen DS, el auto más lindo de todos los tiempos
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Conocido y admirado en Argentina como “El Sapo”, y objeto de reverencia en todo el mundo por quienes gustan de los autos avanzados en diseño y técnica -amén de un estilo propio-, el emblemático Citroën DS (diseñado por el genial Giorgetto Giugiaro)   fue elegido recientemente por la prestigiosa revista inglesa “Classic & Sports Cars” como “El auto más bello de todos los tiempos”.
 
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Txt: Carlos Daniel Arena

Esta merecida distinción fue otorgada por un jurado integrado por los veinte diseñadores de autos más importantes del mundo en la actualidad. Gran regalo, pues, para la famosa automotriz francesa que en estos días festeja sus 90 años de existencia.
El Citroën DS se impuso en la votación a autos magníficos, tales como el Jaguar XK 120, la Ferrari Dino o el Aston Martin DB9. Giorgetto  Giugiaro, (diseñador del Maserati Bora, el Volkswagen Golf y el Lotus Esprit) e Ian Callum, actual director de diseño de Jaguar, estuvieron entre los encumbrados integrantes del exigentísimo jurado.
Pero, ¿fue tan revolucionario el DS?: Sí, claro: fabricado durante veinte años entre 1955 y 1975 en una cantidad de  un millón seiscientos mil vehículos (entre el DS y su hermano menor el ID), el Citroën DS estuvo siempre situado entre los cuatro primeros coches de la historia, junto con el Escarabajo, Ford T y 911; asimismo fue, junto con los 2CV y el Traction Avant (u “Once Ligero” -como se le dice por estas playas-), los tres Citroën más emblemáticos del Siglo XX.
Allá por fines de 1954 y principios de 1955, la prensa especializada barruntaba que la marca se iba a despachar con algo gordo -muy grande- en el Salón de París, que reemplazaría a los Traction Avant: se venía un auto que sería un mito en cuanto a diseño, y soluciones técnicas y aerodinámicas. El Salón de Paris se abrió el 7 de octubre de 1955 y en él se presentó el tan esperado vehículo, sobre el que se estaba trabajando desde 1952: Andrè Lefebvre, Pierre Boulanger y Paul Magés, fueron los directivos de la Socitè Anonyme Andrè Citroën, encargados de llevar adelante el proyecto de esta maravilla totalizadora en cuanto a lo que debe ser un auto.
Uno de los puntos en que Citroën  escribe la historia grande del automóvil es que con el DS demuestra que se puede construir una berlina de gran lujo sin necesidad de recurrir a la fastuosidad y extravagancia de los modelos americanos.
La enorme expectativa creada fue satisfecha con creces: las bocas del Mêtro parisino en la estación Porte de Versailles vomitaban muchedumbres ansiosas de contemplar el portento: al final del primer día de Salón para el público, se llenaron planillas para ¡12.000 peticiones de compra!, de las cuales ¡749 fueron en los primeros 45 minutos! Y no era para menos el Citroën DS, con tracción delantera, motor de cuatro cilindros de 1.911 CC, 70 CV y caja de cambios de cuatro velocidades semiautomática, corría a 140 Km/h, consumiendo 10 litros cada 100 Km. (ubiquémonos en los parámetros de la época).
Pero la enorme novedad que tenía boquiabierta a “toute París” y a los periodistas especializados y prensa de la época era la incorporación de la “suspensión hidroneumática con corrector automático de altura”. Veamos: todos los mecanismos importantes eran asistidos: caja de cambios, embrague, dirección, frenos (delanteros de disco; ¡Por primera vez en el mundo en un vehículo de gran serie! -insisto en recordar que estábamos en 1955-, dos circuitos de frenos independientes y repartidor automático de la intensidad de frenado en función de la carga, ¡cuántos fabricantes de vehículos de alta gama y 4x4 colocan hoy día este ítem como fundamental en sus vehículos!).Otra novedad digna de un estudio aeronáutico fue el chasis, de plataforma integrada, con elementos descartables y radiador totalmente carenado, que inició una nueva etapa en la historia del automóvil: hoy día el Citroën DS sigue siendo uno de los autos con menor Cx del mundo  ¡después de 54 años!
El DS era mágico: las formas de la carrocería lo convertían en el auto de serie más aerodinámico del mundo: el diseño era -y es- tan avanzado  que algunos diseñadores (erróneamente, claro) afirmaban muy sueltos de cuerpo que las carrocerías aerodinámicas sufrían una grave pérdida de estabilidad direccional a alta velocidad.
¿Cómo funcionaba la fantástica suspensión oleoneumática del DS? Los tradicionales sistemas de suspensión convencionales no iban a funcionar bien ante las exigencias de confort y estabilidad. Los diseñadores echaron, pues, mano a la física de fluidos, creando así un sistema elástico de dureza progresiva. ¿Y eso cómo funcionaba? Se utilizaban dos fluidos: uno gaseoso y otro líquido, que, coadyuvado a la potencia del motor para activar al circuito donde se comunicaba con las ruedas, creó un sistema que brindaba una altura constante de marcha, frecuencia de balanceo permanente que equivalía a una marcha muy suave y, a su vez, una rigidez de suspensión que aumentaba a medida que subía la presión sobre cualquiera de los amortiguadores. También una altura regulable por si el camino se volvía de regular a malo.
¿Y los índices de amortiguación cómo se afirmaban? Citroën abandonó los elásticos de acero y ubicó el DS sobre cuatro bochas de nitrógeno aprisionado sobre diafragmas flexibles en esferas de acero. Esta esfera permitía la mejor dispersión de la presión en toda la superficie de la cámara (por eso se eligió la forma esférica). Pero lo que hacía al Citroën DS muy superior a todos los autos que circulaban en el mundo (inclusive a las limusinas de lujo) era la incorporación de la suspensión oleoneumática para mantener una altura de marcha constante, indiferente a la carga. Ofrecía ventajas tales como un centro de gravedad bajo y un correcto alineamiento de los haces de luz de faros. Citroën logra todo este enorme avance, simplemente variandola longitud de la columna de aceite entre pistón y diafragma.
Genialmente, los ingenieros de Citroën aprovecharon la fuente de potencia que era dicho circuito para accionar de esta manera los frenos, el embrague, la caja de cambios y la servodirección, teniendo siempre los frenos y la dirección prioridad sobre la suspensión para que, en caso de rotura en alguna parte, pudiese descargar el acumulador hasta poder parar el vehículo: una genialidad.
Finalmente, en 1967 los faros se embutieron en el guardabarros y se mejoró la aerodinamia de la trompa en su parte inferior, para optimizar el Cx. Los dos haces de luz eran orientables en curva y tenían un sistema de autonivelado que respondía en segundos.

EL CITROEN DS DEPORTIVO
La vida deportiva del Citroën DS está jalonada de proezas y performances espectaculares. Estas proezas tuvieron sobre todo un matiz muy fuerte cuando los Rallys eran demoledores, de larguísimas etapas y los caminos eran malos.
En 1959 triunfa con el DS 19 en el mundialmente famoso Rally de Montecarlo, obteniendo el 1º y 4º lugar, consagrándose a fin de año el piloto oficial Coltelloni como campeón europeo de Rally.
La carrera más significativa fue la Marathon de la Route corrida en 1961 entre Lieja (Bélgica) y Sofía (Capital de Bulgaria). El objetivo de los organizadores era que fuese tan terrible que solo quedase un auto para ganarla: de doscientos que largaron llegaron 18 y cuatro de ellos eran Citroën DS, ganando pues, un premio de clase y otro de equipos, en un año que también fueron suceso en los Rallys Alpino, del Invierno Noruego, Lyon-Charbonières y el de los Mil Lagos, como asimismo el Campeonato escandinavo de Rallys. Toda una proeza del auto más lindo de todos los tiempos.
No habrá uno igual: nunca. La columna lo afirma y se lo firma.


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