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EN EL MOMENTO DE COMPRAR UN VINO PARA EL DÍA DEL PADRE, NOS PREGUNTAMOS SI LE GUSTARÁ, CONSIDERANDO CONSCIENTE O INCONSCIENTEMENTE ALGUNOS DE LOS RASGOS QUE DEFINEN SU PERSONALIDAD O SU FORMA DE SER.
 
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por DIEGO EIDELMAN | diego@clubsycountries.com

El vino en sí mismo tiene personalidad propia y para verificar esto sólo basta con observar algunos adjetivos que emplean los críticos y periodistas especializados para describirlo, análogos a algunos atributos usados para definir a las personas. Al respecto, solemos leer términos como corpulento, amable, elegante, agradable, maduro, expresivo, ágil, vigoroso, sensual, atractivo, con carácter, etc.
No es casualidad que existan similitudes con nuestra personalidad. Probablemente esta sea una forma de hacerlo parecer más humano y terrenal, más fácil de entender, evitando complicadas explicaciones técnicas, descifrables sólo por profesionales de la vitivinicultura.
Entrando de lleno en el tema del regalo de un vino, caemos en el dilema de pensar si será de su agrado o no. La elección es un proceso que elabora nuestra mente en forma automática, considerando rasgos de su personalidad, haciendo un ranking de sus preferencias, estableciendo analogías con actividades que realiza o simplemente pensando en sus gustos. Al tratarse de un regalo para nuestro padre, hay factores que pueden estar mucho más claros, debido al conocimiento cercano que tenemos de él.
Se podría escribir una inmensa enciclopedia si se tuvieran en cuenta todas las variables a considerar para regalar un vino. Un complejo software también nos podría resolver el problema. En el mismo, luego de completar un extenso cuestionario acerca de nuestro padre y el precio que pagaríamos por el vino, nos arrojaría como resultado una lista de alternativas. Sin embargo, la decisión final sigue estando en nuestras manos. Llegando a un extremo de comodidad, se puede recurrir a sitios en Internet en los que se nos pregunta acerca de gustos, hábitos, aspectos estéticos, etc. y obtenemos como resultado cuál es el vino que nos define. Estos tests mágicos arrojan resultados fáciles y poco serios.
La elección del vino para regalar a papá podría resultar bastante sencilla. Para esto hay que prestar suficiente atención a algunos rasgos de su temperamento y compararlos con ciertas características del vino. En el caso de no tener suficiente conocimiento sobre vinos, se puede recurrir a alguna persona idónea, como por ejemplo un vendedor calificado en una vinoteca, un sommelier con buena experiencia o algún amigo entendido del tema. No es muy prudente dejarse llevar por las descripciones que aparecen en las contraetiquetas de las botellas, ya que su contenido no siempre es el mejor consejo. En muchos casos, las descripciones pueden ser técnicas, en otras ocasiones parecen obras maestras literarias y muchas veces vamos a percibir que todas son bastante similares entre sí, en cuanto al modo de describir el vino.
No obstante, para no angustiarse hay que considerar algunos tips para enfrentar el momento de compra. Se debe tener en cuenta que los vinos son diferentes en estilo, suavidad, rusticidad, potencia, delicadeza, hay vinos más ligeros, otros más concentrados. Se puede optar por una botella llamativa o una más discreta, una moderna o una clásica. En ciertos casos, el packaging puede ayudar a que el vino sea percibido como de mejor calidad, pero no siempre una linda botella contiene un buen vino.
En cuanto a las variedades, hay algunas que son más clásicas, como el Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay o Torrontés y también tenemos otros cepajes menos tradicionales, como el Cabernet Franc, Petit Verdot, Viognier o Gewürztraminer. En cuanto a esto, cada variedad se amolda a cada persona.
Hay distintos tipos de vinos, tanto para los conocedores, para quienes disfrutan de los sentidos, como para los que son fieles a ciertas marcas y los clásicos o bien para aquellos que son más exploradores e inquietos.
Observar los gustos en materia de comida también es una buena ayuda. Un amigo mío sostiene que un buen método para definir qué vino va a regalar a una persona es observar si le gusta comer asado bien cocido o codornices a la Richelieu.
Así como se dice que “dime qué comes y te diré quién eres”, también podemos decir sin dudas “dime qué bebes y te diré quién eres”


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