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AUNQUE SU NOMBRE NO ESTÁ BIEN APLICADO, TAPÓN DE CORCHO ES SU VERDADERO NOMBRE Y APELLIDO, YA QUE EL CORCHO ES EL MATERIAL CON EL QUE SE ELABORA. EXPLOREMOS DETALLES DE ESTE ELEMENTO TAN HABITUAL Y VEAMOS CUÁLES SON SUS ALTERNATIVAS.
 
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por DIEGO EIDELMAN | diego@clubsycountries.com

Entre los componentes directamente vinculados con la calidad del vino, está el cierre de la botella. El encorchado de las botellas es uno de los últimos eslabones del proceso de elaboración del vino.
El tapón de corcho es el responsable de la buena calidad del vino a través del tiempo, pero algunas veces, el corcho natural puede causar defectos como la proliferación de bacterias, ingreso indeseado de aire, desarrollo de hongos y moho, etc.
El Alcornoque es el árbol del cual se extrae el corcho. Más específicamente la familia y especie es Quercus suber, de cerca de 20 metros de altura y de madera compacta. La parte del árbol que se utiliza para la fabricación de corchos es la corteza. Este árbol crece en zonas cercanas al Mar Mediterráneo y los principales productores son Portugal, con alrededor de la mitad de la producción mundial, seguido por España, con una cuarta parte y otros países como Francia, Italia, Argelia, Marruecos y Túnez. Se ha intentado el cultivo del Alcornoque en otras regiones, aunque sin resultados satisfactorios.
Su corteza es un tejido esponjoso, flexible y liviano que protege al tallo. Sus células contienen una sustancia impermeable y resistente al fuego que se llama suberina. Las lenticelas son las responsables de la típica porosidad del corcho que permite respirar al alcornoque y de acuerdo con su cantidad, sumada al eventual agrietado o presencia de insectos, producen corchos flor -la mejor calidad-, de primera, segunda o tercera.
Estos niveles de calidad se emplean en la construcción, industria naval, aeroespacial, automotriz, corte y pulido de vidrio, acústica, mecánica, moda, decoración, etc. Tan diversas aplicaciones se deben al amplio rango de características: aislante acústico, térmico y químico, baja conductividad eléctrica, elasticidad, resistencia a temperaturas extremas, abrasión y agentes químicos, etc., que en muchos casos supera a compuestos sintéticos.
Volviendo a la industria vitivinícola, las distintas calidades del corcho dependen de la clase de vino para el cual son destinados, que a su vez repercuten en el precio del vino. Para los grandes vinos de guarda, se suelen usar tapones de un poco más de 50 mm. de largo, mientras que los vinos de calidad que les siguen utilizan corchos de unos 45 mm. A medida que disminuye la calidad del vino, disminuye también su longitud.
Los corchos de menor calidad están hechos de un aglomerado de trozos de corcho unidos con adhesivo y para los corchos de vinos espumantes se suele utilizar aglomerado con láminas de corcho de calidad, que están en contacto con el vino.
Para fabricar el corcho se llevan a cabo distintos procesos. En primer término se deben acondicionar las placas de alcornoque, luego se las almacena y se les extrae la humedad. Posteriormente son pasadas por agua hirviendo para cerrar los poros y mejorar su elasticidad, luego de lo cual pasan a secado nuevamente. Más adelante pasan a máquinas que sacan transversalmente los corchos de las planchas -como sacabocados-. El espesor de estas planchas determina la longitud del corcho.
El tapón de corcho que hoy conocemos fue creado por Dom Pierre Pérignon, el monje benedictino a quien se atribuye la creación del Champagne. Utilizó tapones de este material luego de otros intentos fallidos con madera, trapos y cera.
Por diversas razones, el futuro del tapón de corcho tiene los días contados. Es inevitable que el consumo del vino aumente, simplemente por el hecho de que la población mundial crece a una tasa sostenida, lo cual incrementará la demanda del corcho. Por otra parte, el Alcornoque no se adapta naturalmente a zonas fuera del Mediterráneo.
Además, al tratarse de una materia prima de origen orgánico, es susceptible al desarrollo de microorganismos y de acuerdo con estudios realizados, el propio tratamiento del corcho con sustancias como el cloro, da origen a la formación Tricloroanisol, llamado comúnmente TCA y que es considerado un defecto del vino. Dado que esta sustancia se propaga por contacto, suele ser bastante común que toda una partida de vinos presente en mayor o menor grado este problema. Esto motiva que alrededor del 5% de una producción pueda ser defectuosa.
Mirando hacia el futuro, quizá sólo se utilicen tapones de corcho en vinos de alta calidad. Hoy en día, existen alternativas muy confiables que incluso son un requisito en la exportación de vinos. El tapón sintético es el que más rápido se difundió y luego lo siguió el aggiornado cierre a rosca o screwcap, muy utilizado desde hace décadas en Australia y Nueva Zelanda en vinos de calidad. Otra opción que circula en Europa y Estados Unidos es el Vino Lok o Vino Seal, un tapón de vidrio de alta resistencia creado en Alemania.
En resumen, tal vez el corcho pronto pasará a ser parte de la historia antigua del vino. La magia del sonido del descorche quizás se pierda para siempre o quede limitada a unos pocos y muy caros vinos. ¿Estaremos siendo testigos del ocaso de este símbolo que acompañó al vino durante siglos?


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