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São Sebastião do Rio de Janeiro: es la capital del estado de Río de Janeiro, ubicada en el sureste de Brasil. Es la segunda ciudad más poblada de ese país y ostenta el mayor tráfico de turismo. Es uno de los principales centros económicos, de recursos culturales y financieros del país, y es conocida internacionalmente por sus iconos culturales y paisajes.
 
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por JOSÉ MEDRANO

Será la sede de los próximos juegos olímpicos y también del mundial de fútbol. Río de Janeiro, quizás la ciudad más emblemática de Brasil, muestra sus bellezas naturales y arquitectónicas durante todo el año.

El nombre de una de las ciudades más bellas y visitadas de todo el continente americano se debe a su descubrimiento en 1502, cuando el marino Gaspar de Lemos llegó a sus playas en el mes de enero (janeiro en portugués) y confundió a la bahía con la desembocadura de un río, de ahí su nombre. Cien años más tarde ya había cuatro mil personas en el lugar, en su mayoría indígenas. La ciudad, ya entonces, crecía en torno al azúcar y continuó a un ritmo tan sostenido que para 1763 reemplazó a Salvador de Bahía como capital de Brasil. Medio siglo más tarde, sería también capital europea, ya que Napoleón, que dominaba el viejo continente, ubicó a la dinastía portuguesa en esas orillas. La llegada de la corte aportó dinero, prestigio y movimiento: se construyeron monumentos urbanos, creció el comercio con productos como el café, se amplió el puerto y Río se transformó en un importante centro para el comercio. Con el paso de los años, la ciudad dejó de ser la capital del país, pero jamás dejó de ser el principal destino turístico de América del Sur. En esta entrega conoceremos algunos de sus principales atractivos: sus playas, monumentos y los lugares dónde divertirse en la ciudad de la alegría.

LAS PLAYAS
Además de ser una enorme ciudad plagada de monumentos, museos y sitios para visitar, Rio se destaca por sus maravillosas playas. Es que su emplazamiento natural idílico cuenta con kilómetros de costas entre la bahía y el Atlántico. Las mejores son las oceánicas porque, a diferencia de las de la bahía, están más alejadas del tráfico marítimo. Por lo tanto, las mejores playas están al sur, mirando directamente al océano; son las más concurridas, tanto por el público local como por turistas. También son las más agitadas, sin llegar a ser peligrosas, lo que ayuda a que sean un paraíso para los amantes del surf.
 Las playas más famosas de Rio son las de Copacabana, Ipanema y Leblon, las tres muy cerca entre ellas. La primera es, sin dudas, la más grande de todas. Ipanema no es tan conocida internacionalmente aunque esto redunda en un beneficio ya que no está masificada. De todas maneras, su oferta turística es muy importante y suele tener visitantes de gran poder adquisitivo. Tiene más de dos kilómetros, que a lo largo de todo su recorrido muestra una gran diversidad de visitantes y zonas definidas. El barrio es un poco más caro, aunque también es mejor la calidad de sus restaurantes y hoteles. Muy similar es el caso de Leblon, que al encontrarse al lado de Ipanema es una playa muy exclusiva también.
En tanto, Copacabana tiene una fama internacional más que merecida y no sólo por las canciones que hablan sobre ella, sino por la calidad de la arena y por su enorme afluencia turística. La playa es grande, en forma de media luna, con un recorrido de cuatro kilómetros aproximadamente. Al final de la playa se encuentra el Fuerte de Copacabana, una fortaleza creada a principios de siglo XX que hoy es una gran atracción turística. Además Copacabana es un concurrido barrio y uno de los que tienen más densidad de población del mundo. Se dice que si todas las personas del barrio salieran al mismo tiempo a la playa, no habría espacio para todos. Copacabana está llena de hoteles, restaurantes, bares, discos y todo tipo de ofertas de ocio y servicios, pues se trata posiblemente del lugar más popular de la ciudad.
Pero además de las playas más famosas de la zona sur, en la zona oeste hay otras menos nombradas, pero muy linda también. Por ejemplo Prainha y Grumari que sin dudas merecen ser conocidas ya que reúnen todo el verdor de la naturaleza con las limpias y azules aguas de mar.

LOS PUNTOS IMPERDIBLES EN RIO

PAN DE AZÚCAR. Es un gran morro que se eleva desde el borde del mar y es una de las atracciones más interesantes y divertidas de Rio de Janeiro. El paseo consiste en una subida al teleférico en dos etapas: la primera lleva hasta el morro de Urca donde se hace una primera parada para luego tomar la segunda etapa hasta el Pan de Azúcar. Desde lo alto se puede tener una de las vistas más increíbles de Rio de Janeiro y ver su privilegiado entorno. El Pan de Azúcar está muy cerca del centro, de la ensenada de Botafogo y de la gran bahía de Guanabara, justo en el sitio donde se abre al océano Atlántico. De modo que el ascenso a este lugar ubica al turista en un lugar estratégico donde la vista llega a los puntos más interesantes de la ciudad. Se recomienda ir un día de sol para que las nubes no corten la vista. Importante: conviene llevar protector solar si se va en días de mucho calor. Arriba hay quioscos donde venden todo lo necesario: ¡menos protector solar!

CORCOVADO Y CRISTO REDENTOR. El Corcovado es un morro de 710 metros de altura y frondosa vegetación, que forma parte del Parque Nacional de la Tijuca. Es una montaña muy vertical que se encuentra en un lugar desde el que se vislumbra la ciudad entera. En la cima tiene una colosal estatua de Cristo mirando la ciudad, símbolo de Rio de Janeiro y de Brasil. La estatua del Cristo Redentor, de 30 metros de altura y subido en un pedestal de ocho metros, es una mole que pesa 1.145 toneladas. Su construcción se inició en 1921 en conmemoración al centenario de la independencia brasileña. Fue elegida recientemente como una de las siete maravillas del mundo.
Es una de las visitas obligadas de Río de Janeiro, por el horizonte visual que hay arriba.Se puede llegar en auto hasta la propia cima del Corcovado, pero el paseo más turístico es en tranvía, que sale cada 30 minutos desde la base de la montaña. Recientemente se instalaron escaleras mecánicas para subir al monumento desde el punto donde llega el tranvía o se estaciona el coche, lo que mejoró la accesibilidad al Cristo Redentor y al mirador. Las vistas desde el Corcovado son magníficas y alcanzan a casi toda la ciudad y los alrededores. Disputan en categoría con las vistas del Pan de Azúcar, pero el Corcovado es mucho más alto y el horizonte es bastante más amplio también.

BARRA DE LA TIJUCA. La Foresta da Tijuca, llamada también Parque Nacional de la Tijuca, es todo lo que queda de la selva tropical que rodeaba Rio de Janeiro. En 15 minutos se puede ir desde el asfalto de Copacabana hasta el parque nacional. De 120 kilómetros cuadrados, un bosque exuberante y con magníficos árboles y cascadas, en el parque viven gran diversidad de pájaros y otros animales, entre los que se encuentran iguanas y monos. También tiene excelentes caminos rústicos para excursiones por su terreno montañoso. El corazón de la selva es el hermoso Alto da Boa Vista, con varias cataratas (entre ellas la Cascatinha Taunay, de 35 metros) y restaurantes. El área de conservación da refugio a centenares de especies de la fauna y flora endémicas de la mata atlántica (muchas en proceso de extinción). Entre los atractivos que merecen ser visitados en el parque son dignos de mencionar: la Cascatinha, la capilla Mayrink, el Mirador Excelsior, el Barracao, el Lago de las Hadas y el Embalse de la Soledad, entre otros.

CATEDRAL METROPOLITANA. De arquitectura ultramoderna y de forma cónica, fue inaugurada en 1976. Vale la pena una visita al interior para contemplar sus cuatro enormes vitrales. La catedral tiene capacidad para 20.000 personas y se ubica en el centro financiero de la ciudad. Está cercada de un lado por los Arcos de Lapa y al otro por el grandioso edificio de Petrobrás. Poseedora de una estructura arquitectónica inigualable en forma de pirámide, llama la atención de los visitantes por su energía y magnitud interior.

SAMBÓDROMO. Es el lugar donde se hace el desfile del Carnaval de Río de Janeiro, el más importante del mundo. Este lugar cuenta con una calle larga, con gradas a ambos lados, donde circulan las escuelas de samba con sus trajes y carrozas de auténtica fantasía. Durante la semana de carnaval cada escuela prepara una gama de trajes y carrozas motorizadas con todo tipo de luces y efectos especiales, lo que hace que su recorrido sea una auténtica exaltación de movimiento, color y ritmo. Las entradas para este desfile se ponen a la venta de un año para otro y se acaban en muy poco tiempo, aunque también se pueden comprar en las agencias de viajes de Río. Durante el resto del año, el Sambódromo se usa para conciertos y eventos.

OCIO Y GASTRONOMÍA Río de Janeiro tiene una interesante oferta de ocio que nunca es indiferente para el turista. Aparte de sus variadas posibilidades de excursiones y puntos turísticos que visitar, ofrece gran variedad de oportunidades para pasarla bien por la tarde y la noche. En Ipanema y Copacabana se encuentran los locales más orientados al turismo. Lapa es uno de los barrios bohemios de Rio y que más invitan a salir dentro de la ciudad, queda muy cerca del centro y de la catedral. Aquí se pueden visitar numerosos bares y discos donde pasar un buen rato, pero también hay mucha animación y actuaciones callejeras. También hay una zona muy divertida que se llama Baixo Gávea, en el barrio de Gávea.
Los cariocas tienen una gastronomía rica, no sólo por sus comidas típicas sino porque han adoptado la cocina de otros lugares. En Brasil no suelen tener varios platos (entrada, plato principal y postre), sino que lo habitual es un único plato donde combinan todo lo que van a comer y por supuesto luego el postre. En todo plato combinado (prato feito) siempre hay arroz y feijão, luego se combina generalmente con algo de carne. El plato más típico brasileño es la feijoada con carne de cerdo, arroz, farofa, naranja y porotos negros.
El asado es otra de las estrellas culinarias de Río de Janeiro. En Brasil tienen mucha mano para esta delicia que los argentinos sabemos apreciar y hasta cortes especiales como la picaña, que está copiado también de otros países. Lo mejor para disfrutar de un buen asado es ir a un restaurante de tipo rodizio (tenedor libre). Hay muchos de estos en Río de Janeiro, pero es más renombrado el Porcão, en especial el de Aterro do Flamengo, que tiene una vista maravillosa. Pero es de los más caros. También es bastante conocido el Carretão, que es más económico.
En cuanto a bebidas hay que probar el agua de coco en especial en las horas de playa. Los cocos que se sirven son verdes y grandes y el agua siempre está sabrosa. Luego de beber el agua, se puede comer la pulpa de adentro. Otra bebida muy habitual es el té helado y la guaraná. No hay que dejar de aprovechar la gran variedad de frutas tropicales de Río. Como recomendaciones hay que hablar del açaí, una fruta de la zona del Amazonas muy energética, que sirven helada. La especialidad es el Açaí na tigela com granola. También en la playa podremos encontrar ambulantes que lo venden.
Otra de las cosas que no se deben dejar de hacer en Ri o es comer en la calle, hay muchos puestos ambulantes a precios muy bajos. Hay que probar el queso coalho, el salchichão rebozado de farofa, la tapioca, que es una especie de panqueque relleno. Además, claro, hay cientos de restaurantes con gastronomía de cualquier parte del mundo.


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