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Ya sea para comprar el vino de todos los días o el que buscamos para una ocasión especial, nos enfrentamos al hecho que, solamente en el lugar donde estamos a punto de comprar, existen cientos de alternativas posibles. Analicemos algunas pautas simples que nos pueden ayudar a realizar la compra correcta.
 
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por DIEGO EIDELMAN | diego@clubsycountries.com

Comprar un vino, ya sea para beber diariamente, acompañar una determinada comida, guardar en nuestra propia bodega o también para regalar, puede ser problemático si uno no es conocedor del tema.
En realidad no quisiera que piensen que comprar un vino es algo complicado. No lo es en absoluto. Pero, por ejemplo, comparemos con otro producto, digamos un perfume para regalar. No a toda la gente le gustan todos los estilos de perfumes y por otro lado, el precio representa un factor importante en la decisión de compra.
Con el vino sucede algo similar, no a todos los consumidores les gustan los mismos varietales, ni los mismos estilos ni otros factores tan diversos que son propios de esta bebida. Entonces, para resolver este dilema, un primer y sencillo acto que se suele realizar, es buscar información en Internet.
Al entrar en Google y buscar la frase “comprar vino”, veremos que nuestra inquietud se ha multiplicado de un modo que no teníamos previsto. El cartelito en la sección superior de la pantalla informa alegremente que se han encontrado aproximadamente 20.500.000 resultados, es decir que opciones no faltan. A esta altura, el consumidor corriente, ya está a punto de pensar en regalar una camisa en lugar de un vino.
A la falta de conocimiento, se le acaba de sumar el exceso descontrolado de información, es decir, una fórmula explosiva. Existen diversos medios especializados gráficos, radiales y en Internet en los que se pueden encontrar comentarios, descripciones y reseñas acerca de vinos y también sobre bodegas. Ahora bien, cada uno debe ser el responsable de identificar cuándo se trata de información fiel y cuándo es PNT o publicidad no tradicional, llamada popularmente chivos. A no desesperarse ... Muchos analistas serios evalúan y recomiendan vinos sin compromisos comerciales de por medio. Lea, escuche, compare. La mayoría de estos expertos críticos, describen claramente e incluso con pasión todo lo que Ud. necesita saber.
Esa es una fuente muy buena y confiable que ayuda a tener en mente las marcas a considerar, para que en el momento que estemos por realizar la compra, podamos elegir correctamente y con más soltura.
Las ferias, exposiciones y degustaciones son una inmejorable oportunidad para probar diferentes alternativas y sacar nuestras propias conclusiones, para que más allá de lo que se dice sobre el vino, podamos elegir lo que más nos gusta. Sostengo firmemente y repito hasta quedarme sin voz, que la comparación de vinos es una de las mejores formas que existe para aprender.
Intente degustar simultáneamente varios vinos, percibiendo las diferencias entre distintos cepajes, o bien vinos jóvenes versus otros criados en roble, e inclusive el mismo varietal pero de varias regiones vitivinícolas. Haga la prueba de identificar los colores y tonalidades, aromas, sabores y texturas en la boca.
Un buen ejercicio consiste en tratar de determinar las similitudes y rasgos diferenciales entre un Malbec mendocino y otros de Salta, San Juan y de la Patagonia, por ejemplo. Siempre que estos ejemplares sean de la misma gama de precio, sin ninguna duda, las diferencias van a surgir claramente. Es probable que Ud. pueda tener cierta dificultad para describirlas, ya que para eso se necesita un poco de práctica, pero seguramente el primer paso en la identificación de las principales características, ya lo habrá realizado.
Ante la pregunta que muchos me suelen realizar sobre “cuál es el mejor vino para usted”, quiero confesar una verdad reveladora: el mejor vino no existe. En realidad, la preferencia por un vino en particular no es ni más ni menos que un gusto personal. Esto se debe a un sinnúmero de factores, entre los cuales están las preferencias personales, el recuerdo de una determinada ocasión en el que se ha bebido o también por una buena compañía con la cual se compartió. Hilando más fino aún, es muy probable que el mismo vino pueda ser apreciado de distinto modo cuando se lo bebe en dos momentos diferentes. Esto ocurre debido a que, dentro de la botella, el vino puede haber evolucionado o haberse deteriorado con el paso del tiempo. Otra razón, que nos hace percibir diferente al vino en dos ocasiones, sucede porque nuestro cuerpo experimenta cambios químicos que pueden modificar la interpretación de aromas y sabores.
Resumiendo y para concluir, el consejo final es que antes de decidirse por la compra de un vino, es conveniente informarse, preguntar y sobre todo experimentar, ya que, a menudo, la prueba y el error siempre le serán de utilidad en un futuro.


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