Notas > VINOS & GOURMET > LAS BURBUJAS VIENEN CAMBIANDO
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En materia de espumantes, la Argentina está experimentando un proceso de transformación. Esto se puede apreciar MUY claramente al observar la GRAN diversidad de opciones disponibles tanto en vinotecas como en las góndolas de los supermercados.
 
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por DIEGO EIDELMAN | diego@clubsycountries.com

No es necesario revisar estadísticas de consumo para darse cuenta que este segmento se ha expandido en la última década. Esto se debe fundamentalmente a la mejora sustancial en la calidad dentro de esta categoría de productos, según expresa Daniel López Roca, director de ArgentineWines.Com.
Por otro lado, una gran cantidad de establecimientos vitivinícolas ha incorporado espumantes para extender sus líneas de productos y contar con una oferta más completa. Esto no solamente les permite tener acceso a otras situaciones de consumo, sino que también facilita la negociación con el comercio minorista (supermercados, comercios especializados).
Otro de los factores que ayudó al crecimiento de los vinos espumantes en Argentina, fue el aggiornamiento de varios componentes del producto. En primer término, ya hice referencia a la mejora de la calidad de los espumantes, ese es uno de los elementos clave, pero un fuerte cambio también se evidencia en cuanto a la diversidad de cepajes que se fueron incorporando. Las uvas tradicionales, por decirlo de algún modo, que se han usado para la elaboración de espumantes han sido el Chardonnay, Semillón y Pinot Noir en casos más refinados, haciendo honor a su primo mayor y bebida original, el Champagne.
Últimamente se puede notar que hay una búsqueda de diferenciación, quizás también pueda decir que el espumante argentino está intentando encontrar una identidad propia. Esto se traduce en la incorporación de nuevos cepajes, como por ejemplo el Torrontés, Viognier, Malbec, Bonarda, Syrah y diversos intentos con otras uvas. Otro elemento que se ha sumado y es inédito en el mundo, es la incorporación, en algunos casos, de la crianza en roble del vino base para elaborar los espumantes.
El uso de estos nuevos cepajes hacen recordar al caso del Cava español, en cuya elaboración participan mayormente las uvas Macabeo, Parellada y Xarel.lo. El nombre de estos vinos espumantes se definió en los ’70 a raíz del pleito internacional con Francia respecto al uso del nombre Champagne, que es una denominación de origen protegida legalmente. Esto también dio origen al cambio del nombre del procedimiento de elaboración, que en Francia es el método Champénoise y en España pasó a llamarse método Tradicional. Ambos métodos involucran una segunda fermentación alcohólica dentro de la misma botella, que se induce mediante el agregado de levaduras y azúcar.
Una subcategoría que ha evolucionado fuertemente es la de los espumantes rosados. El desarrollo favorable se debe, una vez más, a la mejora de la calidad. Recuerdo que hace relativamente poco tiempo, cuando ofrecía un espumante rosé, la reacción inmediata era el rechazo. Si se hace memoria, muchos de los espumantes rosados de otros tiempos eran unas mezclas de vinos base con defectos ocultados por el alto nivel de azúcar que contenían y algunos de ellos, eran gasificados artificialmente. Hoy en día, quien bebe espumantes premium rosados, entiende que el Pinot Noir está presente entre sus cepajes y en la mayoría de los casos, es un factor de calidad reconocido.
En términos de imagen de producto, se han realizado avances muy significativos. Las bodegas comprendieron que en la percepción de la calidad de los espumantes, el impacto visual tiene un papel muy valioso. Los principales cambios se han efectuado en el packaging de los espumantes, utilizando botellas más estilizadas, etiquetas de gran refinamiento logradas a partir de nuevos materiales y modernas tecnologías de etiquetado. Además, hay un elemento que se comenzó a dejar de usar en muchos casos, la cápsula, esa envoltura metálica que cubre el corcho. Si bien, esto responde mayormente a motivos de reducción de costos, el hecho de mostrar el corcho y el bozal (el alambre que sujeta el corcho), aparentemente es bien recibido por el consumidor, es visto como un elemento cool.
En cuanto a los hábitos de consumo, no cabe duda que los vinos espumantes se han desestacionalizado, si existiera ese término. El hecho es que esta bebida ya dejó de estar asociada exclusivamente a las fiestas de fin de año, casamientos y celebraciones. Hoy en día se lo suele consumir en todo momento, como aperitivo, en el hogar, al aire libre, acompañando comidas y también se ha extendido al consumo nocturno en bares y locales bailables en su presentación personal de 187 cm³.
Por todo lo expuesto, está claro que tanto los espumantes como el mercado han cambiado. Es hora de seguir animándose a probar diferentes opciones y de incorporarlas a todas las ocasiones de consumo. Sin embargo, en este momento especial, a días del fin del año, propongo alzar nuestras copas llenas de refrescantes y alegres burbujas. ¡Salud para todos y felices fiestas!


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