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Los amantes del mar quedarán fascinados ante la belleza de unas vistas imposibles de igualar y conocerán las pintorescas localidades que son el marco perfecto para disfrutar de unas vacaciones inolvidables. La ‘Costiera Amalfitana’ estuvo vinculada siempre al turismo exclusivo y todos sus municipios fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1997. Un viaje al sur de Italia, donde la tierra se confunde con el Paraíso.
 
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por José Medrano

La actual Costa Amalfitana comprende el territorio de la que fue la República Amalfitana, uno de los estados marineros italianos que dominaron el Mediterráneo en el Siglo XII. El nombre de la zona proviene de su capital histórica: Amalfi , hoy en día una de las más visitadas y hermosas poblaciones de la Costiera. Cada una de las localidades que forman esta maravillosa región merece una visita por la belleza de sus pueblos y sus playas, pero sin lugar a dudas Amalfi , Positano y Ravello no pueden quedar fuera de la ruta del viajero que quiera descubrir algunos de los lugares más bellos de Italia. Es evidente que por su cercanía, y aunque geográfi camente no formen parte de la Costiera, tampoco habría que perder la ocasión de visitar la Campania, las espléndidas Sorrento y Capri, lugares de una belleza perfecta con unos panoramas de la costa imposibles de describir con palabras. Sorrento cuenta con amplios miradores que regalan vistas únicas de Nápoles y del Vesubio. Sus acantilados son espectaculares y estos paisajes atrajeron a personas de todo el mundo. La estrecha y sinuosa carretera que une Sorrento y Amalfi regala vistas maravillosas de la zona por los más altos y vertiginosos acantilados del Mediterráneo.
La Costa Amalfi tana es perfecta para transitarla en auto. Es una de las rutas más escénicas de Italia con precipicios que terminan en un inmenso mar turquesa, pueblitos que se adivinan con sus colores pastel a la distancia, exuberante vegetación, montañas de verdes y siempre el océano. Un paisaje idílico cuyo posible comienzo puede darse en la ciudad de Salerno. Desde la Autostrada A3 se toma la SS163 en Vietri sul Mare. Se bordea la costa deleitándose con la vista, pasando por Capo d’Orso, Maiori, Minori, Atrani y Ravello. Por una ruta de cornisa se llega a Amalfi , y de allí se continúa hacia el Duomo di Sant’ Andrea, Valle dei Mulini, Praiano y Positano.
Como no alcanzaría toda la revista para relatar un itinerario completo, hablaremos sólo de las ciudades más destacadas del tramo que comienza en Sorrento y termina en Ravello.

SORRENTO
Quienes visiten Sorrento por primera vez, quedarán cautivados por lo fascinante que puede ser esta ciudad que mezcla el encanto del antiguo mundo con una vida nocturna moderna y vibrante. Aunque es relativamente pequeña, Sorrento se hizo de una gran reputación como un destino de vacaciones. Su selección de museos, edifi cios de interés cultural, restaurantes de lujo y su proximidad a otros fascinantes destinos de la Costiera contribuyeron a atraer a numerosos turistas. En verano recibe a miles de personas que llegan para disfrutar de horas de sol en la playa o actividades al aire libre. También las visitas culturales y las excursiones son moneda corriente. El centro de la ciudad tiene una enorme cantidad de oportunidades de compras, con sus sinuosas calles que esconden verdaderas joyas.
Si se hace el recorrido en auto -quizás tras conocer Amalfi -, donde comienza la Via Sorrentina, que lleva hasta Sorrento, las vistas son preciosas y los distintos miradores a lo largo del camino son únicos. En total hay una hora y media hasta Piano di Sorrento. A pesar de ser mucho más grande que otras localidades de la zona -en particular que Ravello, Amalfi y Positano, las que no superan los 5.000 habitantes- quizás sus principales virtudes estén en los miradores de Nápoles y el Golfo de Nápoles. También conviene hacerse tiempo para un paseo por el centro de la ciudad que se estructura en torno a la Piazza Tasso, repleta de restaurantes y heladerías, y desde donde parte el Corso Italia, una calle peatonal llena de pequeños comercios. Al margen del centro se destacan los edifi cios eclesiásticos -la Catedral y la Iglesia de San Francisco de Asís- y particularmente la zona del puerto deportivo donde se toma el ferry a Capri. Después, claro, de una tarde de diversión en Sorrento y tras una buena cena en Ristorante Zi’Ntonio, cerca de la mencionada Piazza Tasso.

POSITANO
Son sólo 20 minutos los que separan Sorrento de Positano por la Via Nastro Azzurro; la autopista es espectacular, estrecha y llena de curvas, pero la vista no lo es menos. La llegada a Positano no defrauda. A medida que uno se aproxima se pueden divisar la belleza de sus casas blancas, sus iglesias -en especial la de Santa María con su cúpula de color amarillo y negro- y la pequeña playa con el mar al fondo. Cuando se abandona la ruta, siguiendo el desvío camino al centro, se baja bruscamente de altitud en un zigzag que lleva al centro del pueblo. La ruta está encaramada en la montaña y a veces literalmente colgada de ella. El recorrido es único. Al llegar conviene dejar el auto y caminar. Es que Positano se descubre a pie. Un pueblito lleno de cuestas, callecitas, iglesias escondidas, árboles en fl or y un mar de un intenso color azul que lo polariza todo. Parece mentira que existan lugares así todavía. Tras una caminata a fondo se puede bajar hasta la playa y regalarse una comida en alguna terraza con vista al mar. La experiencia, lo garantizamos, es inolvidable.
Positano es uno de los enclaves más característicos de la Costa Amalfi tana. Su ubicación, entre los acantilados y la montaña, hace que no existan calles convencionales en su interior, sino estrechos callejones muchas veces formados por pequeñas escaleras que se subirán y bajarán todo el tiempo: éste puede no ser un dato menor, especialmente para quienes sean reticentes al ejercicio físico.
Un buen lugar para comenzar este recorrido es la zona de Fornillo, una de las caras del pueblo que se asoma a los altos acantilados que forman su costa. Desde aquí se pueden ver claramente las tres islas que conforman el archipiélago llamado Li Galli o Sirenuse, ya que se piensa que allí viven sirenas. Por lo general esta playa de arena negra se encuentra tapizada de cuerpos al sol. Recomendamos caminarla hasta el fi nal y pasar por una abertura de piedra en el acantilado para descubrir una pequeña rada donde se puede disfrutar del lugar con más tranquilidad.
Si se toma un colectivo local que sale de la Piazza dei Mulini (el ticket cuesta 2 euros) se puede llegar por tierra a Amalfi (también se puede hacer en barco o en auto). Desde el camino pueden verse las famosas grutas que socavan las paredes de piedra. Una de las más importantes está a la salida de Positano rumbo a Amalfi : la Grotta La Porta, en la pequeña rada homónima. Aquí se hallaron restos de moluscos, conchas marinas, rocas grabadas con cabezas de animales y demás evidencias paleolíticas.
Excursión a Capri. Esta visita es casi imprescindible. Hay muchas opciones, desde ir en barcos grandes por unos 15 euros el trayecto, hasta contratar excursiones en barcos más reducidos que incluyen la visita de las grutas de la isla o incluso alquilar un barco privado para organizar el día libremente. Las excursiones de día completo rondan los 50 euros. ¡Imperdible!

AMALFI
Una vez llegados a Amalfi , una parada técnica para cargar energía con una pizza y una copa de vino, y a seguir subiendo. Calles blancas cada vez más y más arriba, hasta llegar a la antigua Via Annunziatella, desde donde se puede ver un maravilloso panorama del Valle de los Molinos.
Amalfi es una ciudad pequeña de construcciones blancas que contrastan con altísimos acantilados y el profundo azul del mar. Su calle principal es la peatonal Lorenzo D’Amalfi, el sitio perfecto para comer pizza y comprar productos típicos de la región como limoncellos, vinos, velas y cerámicas. La belleza de Amalfi no se mide en monumentos. No es una ciudad monumental sino un refugio de belleza natural y buena comida. Eso sí, el emblema de la ciudad es la catedral Sant’Andrea, dueña de una fachada árabe de mosaicos y arcos que quita la respiración. En su interior, sorprenden sus frescos, esculturas y reliquias. Pero si hay algo que llama la atención en Amalfi son sus playas. La playa pública es pequeña pero acogedora, rodeada de acantilados de vértigo, ideales para tomar fotografías o para escalarlas. Se puede practicar snorkel: la fauna y flora marina son deslumbrantes. Por supuesto existen otras playas, en su mayoría privadas, a las cuales se puede acceder pagando; sin duda, la mejor opción si interesa disfrutar de instalaciones de lujo y escapar de las multitudes. En el caso que la idea sea caminar, no se puede dejar de hacer trekking hasta Minore o Maiori. Amalfi es el lugar perfecto para relajarse. El regreso a Positano, si se ha ido sin auto propio, puede ser en alíscafo por unos 8 euros: el viaje a través del mar es encantador y vale la pena. Quienes así lo quieran pueden quedarse en Amalfi o volver a Positano. Para éstos últimos, al regreso es espectacular una cena en uno de los muchos y populares restaurantes de playa del lugar.

Visita extra:
Atrani. Se encuentra pegado a Amalfi . De hecho, recomendamos ir a pie, ya que se llega a través de un lindo paseo por la costa. Es un pequeño pueblo de pescadores que mantiene el espíritu de antaño. Casas blancas, balcones llenos de fl ores y muchos limoneros confl uyen con callecitas estrechas llenas de rincones escondidos que terminan en la Piazzetta central.

POMPEYA
Luego de visitar Positano, recomendamos una escapada a Pompeya (Pompei en italiano), otro de los sitios de referencia en la zona. Es, sin duda, el de mayor atractivo cultural e histórico y en el que se puede apartar del turismo de sol, playa y pueblitos pintorescos, para dedicarse a conocer algo diferente. Pompeya, fundada por los Oscos en el S.VII a.C., fue luego una ciudad de la Antigua Roma que, tras alcanzar un gran esplendor como centro comercial, fue devastada por la lava fruto de la erupción del Monte Vesubio en el año 79 d.C. Redescubierta en el siglo XVIII, es hoy una de las principales atracciones turísticas de Italia. Recomendamos aquí visitar el complejo de ruinas -la entrada cuesta 10 euros por personaque sorprende gratamente por su estado de conservación. Calles perfectamente trazadas con sus casas correspondientes, templos, el Foro, anfi teatros, teatros, entre otros. Detalles como los frescos dentro de las casas o la reconstrucción de cuerpos -personas y animales- de habitantes de Pompeya devorados por la lava, llaman poderosamente la atención.

RAVELLO
Para llegar hasta aquí hay que subir algunos kilómetros a través del camino de costa. Ya arriba, es posible disfrutar de las mejores vistas. Para llegar a Ravello hay muchas curvas y los siete kilómetros que la separan de Amalfi se hacen interminables. Su historia ha ido de la mano de Amalfi , pero siempre con un status de mayor categoría. Desde los jardines de las mansiones, el dominio de la Costa Amalfi tana es total y las villas construidas en el municipio así querían ponerlo de manifi esto. Es uno de los lugares preferidos de la alta nobleza italiana para vacacionar. La plaza, grande y adoquinada, está frente a la iglesia de San Francisco, levantada en 1222, cuatro años antes de la muerte de San Francisco de Asís, quien estuvo más de una vez en Ravello. La visita de las principales atracciones turísticas se puede hacer en un día completo o una larga tarde, aunque es interesante quedarse a cenar en alguno de los restaurantes que ofrecen vistas de los 350 metros de desnivel que lo separan de Amalfi. Las vistas reflejan preciosos jardines, huertos de olivos colgados en las laderas, multitud de limoneros y una puesta de sol totalmente sobrecogedora. Entre las visitas más interesantes destacamos el Duomo, que se acentúa por la puerta de entrada realizada en bronce. Además, la capilla de San Pantaleone contiene la sangre del santo que, milagrosamente, se vuelve liquida todos los años. El Palazzo Sasso y el Caruso son dos hoteles prácticamente uno al lado del otro que ofrecen vistas maravillosas. La visita obligada es la Villa Rufolo, desde donde se contempla una de las mejores postales de la región. Si va por el día o si decide dormir en Ravello, una buena opción es el Hotel Restaurante Villa Amore. El comedor en sí es un estupendo mirador, las pastas son únicas, y para alojarse ofrece una buena relación precio-calidad. En verano, además, la Villa Rufolo es sede de conciertos de música clásica al aire libre, famosos por el maravilloso entorno.
El paseo desde Sorrento hasta Ravello, incluyendo todos y cada uno de los pueblos que salpican alegremente la hermosa Costa Amalfi tana, es un viaje imperdible para todo aquél que tenga la dicha de recorrer este tramo de Italia bañado por el Mar Tirreno. Una experiencia única que quedará por siempre en un lugar privilegiado de nuestra bitácora viajera.

CONSEJOS A TENER EN CUENTA
Cuándo visitar la Costa Amalfitana.
La fecha más conveniente es entre los meses de mayo y junio y, en segunda instancia, entre los meses de julio y septiembre, ya que cuando comienza a subir la temperatura la ciudad se inunda de turistas, y la postal más bella ya no lo es tanto. Sin embargo, si no le importa el calor o la gran cantidad de gente, da lo mismo cualquier fecha.
Alquilar un auto.
La ventaja de alquilar un auto para recorrer la Costa Amalfitana es, sin duda, la libertad de movimiento. No sólo uno puede moverse por los bonitos pueblos de la costa, sino además llegar a otros como Sorrento, Pompeya o Nápoles, Salerno, el Cilento con sus bellezas arqueológicas como Paestum, Agrópoli y sus pueblos costeros como Castellabate y Palinuro.
Sin embargo la Costa Amalfitana está acotada por el mar de un lado y por las montañas del otro. Sus carreteras son tan bellas como llenas de curvas estrechas, y en algunos tramos existen semáforos para dar prioridad a sólo un sentido de la carretera, porque los autobuses no podrían girar en determinadas curvas si se encontrasen con otro vehículo. Nuestro consejo es que si planea un viaje corto (máximo cuatro días) pida un traslado desde el aeropuerto y se mueva en barco por los pueblos de la costa. Todos los pueblos están unidos entre ellos por Motoscafi (ferries), y además con Salerno y Capri, con lo que además podrás disfrutar de la belleza del paisaje desde el mar. También es divertido alquilar bicicletas o lanzarse a caminar. Si la estadía es mayor aconsejamos alquilar un coche y así llegar a otros puntos del entorno.


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