Notas > TURISMO > TURISMO - Las islas del Jet Set
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Tienen las playas más lindas, paisajes de ensueño y la mejor hotelería, pero su verdadero encanto radica en las personas que las visitan. Por eso, en esta oportunidad, recorremos cinco islas paradisíacas que lograron hacer girar todo su marketing alrededor de las estrellas que llegan para hacerse ver y le dan glamour a la belleza natural.
 
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por José Medrano

IBIZA
Esta isla española se caracterizó desde siempre por ser punto de encuentro de muchos famosos; especialmente en verano, cuando se llenan las playas y bares de futbolistas, actores y miembros del Jet Set. Tanto es así, que mucha gente que llega a la isla -de por sí una maravilla del turismo internacional- quiere saber dónde se esconden las celebrities, pero estos casi siempre logran encontrar lugares para pasar desapercibidos y disfrutar de la tranquilidad y el anonimato, y suelen hacerlo junto a otros famosos, por eso puede que en algún restaurant se encuentren varias estrellas sentadas en la misma mesa.
Sin embargo hay algunos lugares que son ya clásicos para las celebridades. La “playa de los famosos” es, sin dudas, Las Salinas, aunque llegar no sea garantía de encontrarlos, ya que muchos no bajan hasta la arena sino que toman sol desde algún yate frente a la playa. Desde la costa se ve el lujo de los barcos, a los que se les sirve bebidas y comidas desde una pequeña embarcación de los puestos de la zona. Especialmente célebre es el bar Malibú de Las Salinas, donde es fácil ver famosos, especialmente a futbolistas (responsabilidad del inimitable RR.PP. Labi Champion). Otra playa a la que acude el Jet Set es Cala Jondal: sus bares son aún más exclusivos y los precios, al igual que en Las Salinas, un poco altos.
Pero además de las playas, muchos famosos llegan atraídos por su ambiente nocturno. Al esconderse el sol es fácil encontrarlos en alguna calle cercana al puerto, ya que es una de las zonas más agradables para tomar algo antes de ir a la disco, aunque pasan desapercibidos por la cantidad de gente y el laberinto de calles. Donde sí es seguro que se los verá es en el bar Keeper, en el paseo marítimo, muy cerca de El Divino y sobretodo de Pacha, dos boliches donde siempre terminan la noche. Y es precisamente en este último donde es más fácil ver a personajes de la farándula, sobre todo en la Flower Power Party, que se celebra en Pacha cada martes del verano; la mayor concentración de celebrities de Ibiza recordando los mágicos 60 y 70.
Además, muchos de los famosos que aparecen en las revistas cada año tienen una casa en la isla en la que pasan buena parte del verano y les sirve como refugio a la hora de escapar de la rutina. Así, se mezclan grandes mansiones de multimillonarios con las casas del Jet Set. Y los que no tienen esa suerte suelen acudir a algunos de los hoteles más exclusivos, como el Hotel Pacha, donde suelen estar los artistas que visitan la isla, como los Black Eyed Peas, David Guetta y Kelly Rowland. Otra que suele visitar la isla es la Duquesa de Alba, que no duda en ponerse vestidos playeros y tumbarse al sol en Cala Jondal.
Sin duda es fácil dar con famosos en Ibiza; se encuentran a gusto y disfrutan de la privacidad. Son un atractivo y una publicidad más de la isla, así que si los encuentra recuerde que, al final, ellos también están disfrutando sus vacaciones.

MYKONOS, UN PARAÍSO EN EL EGEO
No hay isla con aires más cosmopolitas que este auténtico paraíso terrenal. Sus ventajas son evidentes: más de 3000 horas de sol al año, agua cristalina, playas doradas y su típica arquitectura de casitas pintadas de blanco y azul con los clásicos molinos de viento de fondo. Y sí, en medio de todo esto una historia llena de anécdotas del Jet Set internacional, que desde la década del 60 la sigue eligiendo para descansar y dejarse ver. Con una intensa vida nocturna, un ambiente gay famoso en el mundo y playas únicas, los griegos descubrieron en Mykonos su destino ideal para pasar las vacaciones. Pero no fueron los únicos, también aquí recaló todo el Jet Set internacional luego de que sus increíbles paisajes fueran protagonistas de decenas de películas a lo largo de la historia. Lo primero que los visitantes notan es el viento que sopla siempre fuerte y sin pausa. Por eso el calor del verano es soportable. La marca característica y una de sus imágenes inconfundibles son los molinos de viento en el horizonte de la ciudad, cientos de iglesias y casitas blancas y Petros, el pelícano mascota de la isla, que siempre camina rumbo al puerto mientras se deja fotografiar, aunque cuidado: ¡a veces muerde!
Las casas de paredes blancas con techos planos, puertas de madera pintadas de azul, balcones adornados con flores junto a las calles angostas pavimentadas, son tan encantadoras y fascinantes que quitan el aliento. A veces, al recorrer las calles, se tiene la impresión de caminar en un laberinto blanco, con toques de azul intenso, todo en perfecta armonía. En el puerto se pueden ver los barcos pesqueros al lado de los yates lujosos, muchos de ellos albergando a algún famoso. Toda la isla tiene esa arquitectura St. Barth típica, excepto un barrio muy chico, que se llama Pequeña Venecia, en donde todas las casas están construidas sobre el mar al estilo veneciano, con preciosos balcones de madera y barandas de colores. Es la zona más pintoresca del pueblo, tiene una atmósfera hechicera y única en Grecia. Pequeña Venecia es uno de los lugares más fotografiado por los turistas.
Mykonos está entre los mejores destinos del Mediterráneo y su vida nocturna está considerada por muchos como la mejor de Europa. Esta isla también es encantadora para los DJ’s más cotizados del mundo, y por sus barras de playa, las mejores están en El Paraíso, Súper Paraíso y Paranga. Hasta aquí llegan estrellas de todos los ámbitos para disfrutar de la noche y sus lujos. Hace no mucho tiempo se los vio a Shakira y Piqué. Además, otro lugar muy visitado por el Jet Set es Pierro’s, uno de los bares gay más famoso del mundo, que da fiestas fantásticas durante el verano. Situado al inicio de la calle Matoyanni, es paso obligado en Mykonos, ya que es visitado por artistas, diseñadores y top models de todo el mundo.

ISLAS VÍRGENES BRITÁNICAS
Compuestas de 60 islas y cayos (según la marea), las BVI (por sus siglas en inglés) están localizadas a 80 kilómetros de Puerto Rico, en el Mar Caribe. Las islas principales son Tórtola, Virgen Gorda, Anegada y Jost Van Dyke. Road Town, ubicada en Tórtola y capital de las Islas, está conectada por un puente a Beef Island, donde se encuentra el aeropuerto; la manera más simple de llegar es volando a Puerto Rico y desde allí tomar una conexión vía Cape Air, Air Sunshine o Seaborne Airlines. Si planifica hacer reservas online, el código para reservar un vuelo a Tórtola es (EIS). Dato curioso a tener en cuenta es que, a pesar de ser territorio del Reino Unido, las Islas Vírgenes Británicas utilizan el dólar estadounidense como moneda oficial.
Las Islas son mundialmente célebres por sus espectaculares playas, y sus aún más célebres visitantes, entre los que están Kate Winslet, Janet Jackson, Justin Timberlake, Taylor Swift y Paul McCartney. Es que además de ser el paraíso de los navegantes y de quienes buscan relajación pura, muchas famosos buscan aquí el total anonimato. Así que, si lo que se busca son destinos paradisíacos, playas de ensueño y celebridades en cada esquina, estas islas británicas tienen mucho que ofrecer.
Pero poco se sabe de quienes viven o vivieron en este territorio ensoñador. Por ejemplo, allí nació Keidran “Iyaz” Jones, el célebre cantante que se lanzó a la fama en el programa de Oprah y que trabajó con figuras como Snoop Dogg y Demi Lovato. Viaja mucho a las islas, que considera su base y hogar. También integra la lista, la revelación de “The X Factor”, Melanie Amarom quien pasó su niñez en Tórtola con su abuela Catherine. Melanie planea ahora un disco que se llamaraá “Truly” tentativamente pautado para salir el 31 de diciembre de este año y que tendrá como protagonista sus raíces isleñas. También Morgan Freeman es un ávido navegante y vivió en las BVI por muchos años. Morgan posee varias propiedades en Virgen Gorda, donde también puede vérsele a bordo de su bote de vela. En una entrevista reciente, comentó que recuerda muy bien el pasado de Virgen Gorda: “Inicialmente era muy rústica; de vieja escuela, con cabras y vacas en la calle”, dijo. Finalmente, Larry Page, científico de computadoras, empresario de Internet y cofundador de Google, es definitivamente uno de los más notables propietarios en las BVI. Es dueño de la isla Eustacia, la más al norte del North Sound. De hecho, el magnate escogió Necker Island para casarse con su esposa Lucy en 2007.

ST. BARTH, ISLA DE VIPS
Se trata de una colectividad perteneciente a Francia y uno de los cuatro territorios situados en las Islas de Barlovento en el noreste del Caribe que conforman las Antillas francesas junto con Guadalupe, Martinica y la Colectividad de San Martín. Esta isla volcánica es, quizás, la más exclusiva del Caribe francés. ¿Quién le iba a decir a Cristóbal Colón cuando la descubrió en su segundo viaje en 1493 (debe su nombre a su hermano Bartolomé) que iba a ser uno de los lugares -hablando en términos hoteleros- con mayor número de estrellas por metro cuadrado? Y es que, con sólo 21 km2 y una población de 7.500 habitantes, tiene decenas de alojamientos de lujo y villas espectaculares. Los hoteles más prestigiosos, avalados por The Leading Hotels of the World y Relais & Châteaux, están presentes. Sus playas de arena blanca y aguas cálidas, unidas a una fauna y vegetación intactas, la convirtieron en un imán para el turismo, principal motor de su economía.
Pero no se gana el paraíso gratis, y en St. Barth se paga a un precio muy alto. De ahí que sea el destino de los más ricos por excelencia: millonarios americanos, aristócratas y el Jet Set europeo, magnates del petróleo y toda suerte de celebridades se instalan a sus anchas en este pedacito de Francia bañado por los mares del Caribe. Además, siempre hay buen clima y apenas si llueve. Esto hace que disfrutar de sus aguas, que jamás bajan de los 26 grados, sea posible durante todo el año. En cuanto a qué hacer allí, resulta obvio. La isla está rodeada de más de veinte playas paradisíacas: la ensenada de Flamands, la Bahía de St. Jean, protegida por un arrecife de coral que la hace ideal para planes familiares; la ensenada de Cayes, perfecta para surfear y bucear; Colombier tiene las mejores vistas y es fantástica para fondear en barco. Completan la oferta Corossol (la más austera), Saline (muy salvaje) y Lorient.
Desde que David Rockefeller abrió la veda, siendo uno de los primeros millonarios en llegar, no hay celebridad que no se haya dejado ver por la zona. De hecho, el avistamiento de famosos es un reclamo turístico. Así es que modelos como Naomi Campbell, Elizabeth Hurley, Gisele Bündchen; cantantes como Paul McCartney, Elton John, Mariah Carey, Beyoncé, Jon Bon Jovi, Madonna; actores como Julianne Moore, Woody Allen, Uma Thurman, Penélope Cruz, Nicole Kidman, Catherine Zeta-Jones; y directores como Steven Spielberg, sean personajes que visitan asiduamente la isla.
Otra opción es explorar St. Barth. Las excursiones por sus frondosos valles y encantadores pueblitos es imperdible. La gastronomía también forma parte de sus reclamos: L’Esprit de Saline, un espacio casual donde comer y cenar, se convirtió en una visita obligada; Maya’s, que es otro de los restaurantes más conocidos, cambia su menú a diario; Le Sapotilier, un romántico clásico francés, y Françoise Plantation, que ofrece una innovadora cocina mediterránea rehogada con la mejor selección de vinos galos, son sólo algunas de sus suculentas sugerencias. Saint Barthélemy es, además, una meca para los amantes de las compras. Sobre todo su capital, Gustavia (nombrada así en honor a Gustavo III de Suecia en la época de su dominio), repleta de atractivos puestos y pequeñas tiendas de productos regionales que conviven con exclusivos espacios en donde adquirir las mejores marcas internacionales como Gucci, Cartier, Hermès, entre otras. ¿Lo mejor? Todas están totalmente libres de impuestos.

ST. TROPEZ, LA ISLA DE BRIGITTE
Este destino mítico saltó a la fama gracias a las numerosas celebridades que lo escogieron, en especial la igualmente mítica Brigitte Bardot. Las fiestas blancas de Eddy Barclay se exportaron en el mundo entero. Las más famosas vedettes de cine y de la música (hasta Pink Floyd le dedicó una canción, San Tropez, en su álbum Meddle) pisaron, aunque sea una vez, el suelo de este pueblito pintoresco, dorado por el sol de su región.
Tras haber construido su fama de a poco desde los 50, el ambiente de Saint Trop’ (como la llaman sus jóvenes) cambia y, aunque conserva su aura glamorosa, el pequeño puerto de pesca se convirtió en un refugio de altos vuelos para el Jet Set del mundo entero. Hoy en día suenan las máquinas de fotos inmortalizando famosos en las terrazas de los cafés (Sennequier, una verdadera institución) o los yates majestuosos en el viejo puerto. Saint Tropez sigue siendo Saint Tropez, y su encanto aún opera entre palacios, campings, noches y glamour.
Aunque ahora también llegan las nuevas generaciones, esta isla fue históricamente la zona de veraneo de los adinerados de cierta edad. Es que gran parte de su marketing turístico se basó en películas que se filmaron tras la Segunda Guerra Mundial. Al fin y al cabo, fue en Saint Tropez que descubrieron a Brigitte Bardot y filmó “Y Dios creó a la mujer” (1956). En los 60, difícilmente un balneario podría haber tenido mejor promotora. El mundo y la industria turística cambiaron mucho desde entonces. Pero, por alguna razón, Saint Trop’ se las arregló para mantener su perfil, más allá del inevitable crecimiento y de los vaivenes de la moda. La temporada es larga, va de febrero a noviembre y tiene un marcado pico en julio y agosto. Muchos especialistas recomiendan evitar esos meses en los que no es fácil conseguir una mesa al mediodía y se rechazan hasta seis mil solicitudes de amarra.
Basta ver sus estrechas calles para confirmar que a los ricos y famosos les sigue gustando mucho esta villa junto al Mediterráneo. Pero claro, los cinco millones de turistas que la visitan cada año no son necesariamente tan acaudalados; están quienes van a exhibirse y quienes van a mirar, aunque en definitiva todos disfrutan de un destino inigualable. En las playas cercanas se repite la misma dualidad: paradores de difícil acceso como el Club 55 se alinean con arenas públicas, sin mayor conflicto.
Las compras son otro de los atractivos locales. La oferta de marcas de lujo es directamente proporcional a las Ferrari que estacionan frente a sus vidrieras, abiertas hasta la 1 de la mañana, como para pasar la tarjeta de crédito un par de veces más entre la cena y la disco. Cabe aclarar que las tiendas varían en cada temporada, ya que no se alquilan por más de 18 meses.



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