Notas > AUTOS & ESTILOS > AUTOS - CITROËN 2CV
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SETENTA AÑOS DE GLORIA E HISTORIAS FANTÁSTICAS. El cumpleaños de un ícono de la industria automotriz mundial. La creación del 2CV se debe al genio del ingeniero francés Pierre-Jules Boulangier, quien comenzó a desarrollarlo siendo ya dueño de Citroën, en 1934. El desarrollo del artefacto fue denominado TPV (acrónimo en francés de Tout Petite Voiture- en castellano vehículo liviano-).
 
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Por CARLOS DANIEL ARENA

André Lefebvre y Flaminio Bertone (célebres creadores del “Once Ligero o Traction Avant y, años más tarde, del auto más lindo de todos los tiempos, el célebre DS19) pusieron manos a la obra, para desarrollar lo que los franceses llamaban “un paraguas rodante” (debido a su techo de lona), mientras que la ingeniosa y magnífica suspensión que constituye una parte esencial en la filosofía del “dos caballos” era desarrollada por el ingeniero Alphonse Forceau.
En 1939 se fabricaron 250 prototipos con motor refrigerado por agua. Estalló la guerra y Francia fue ocupada por los alemanes. En Citroën decidieron mantener el proyecto en secreto, pues cualquier intento de producción de un prototipo caería fatalmente en manos teutónicas para utilizarlo con fines bélicos. Algunos prototipos fueron escondidos, pero la mayoría, destruidos.
En 1994, fueron descubiertos en un granero en Francia tres prototipos del TPV de aquélla época. En 2004 ya se habían encontrado un total de cinco.
Mientras tronaba el cañón en Europa, secretamente se continuó el desarrollo. A comienzos de 1944, Pierre Boulanger decidió abandonar el primitivo motor refrigerado por agua, y el ingeniero Walter Becchis fue el encargado de desarrollar un motor de dos cilindros opuestos de 375 cc y refrigerado por aire, encargándose también de diseñar genialmente una caja de cuatro velocidades.

Becchis convenció a Boulanger de la conveniencia de una cuarta marcha, que contribuyera a mover mejor el peso adicional que suponía el cambio de aleaciones ligeras para el cuerpo y el chasis del 2CV. También en 1944, se incluyeron los cambios de asientos con marco de acero tubulares con elásticos anulares de goma, se rediseño la carrocería y se realizaron los primeros estudios de suspensión hidroneumática de Citroën.

EL 2V EN EL SALON DE PARÍS 1948
La guerra, pues, había terminado y Francia volvía a presentar su mundialmente famoso “Salón del Automóvil de París” en donde se exhibió por primera vez al público el ya mítico Citroën 2V. El motor del “paraguas rodante” era de 375 cc y una potencia de 9CV. Ya en su primera aparición pública, el auto provocó admiración, burlas y revuelo; pero…las ventas volaron y los 2CV comenzaron a poblar las rutas primero de Francia, luego de Europa y el resto del mundo.

UN AUTO DE BAJAS CALORÍAS
Motor y suspensión de esta maravilla asombraron a legos y profanos: un motor simple, sencillo, de muy bajo costo de mantenimiento y mínimo gasto de combustible (“La voiture basses calories”, - el auto de bajas calorías -, le decían en París), llegaba justo para las economías europeas, devastadas por la guerra.
Le permitió al pueblo retomar sus vacaciones al mar y la montaña, unió miles de parejas, participó en innumerables películas de cine y se realizaron miles de mudanzas: un auto genial que se adaptaba a todo y a todos.
Su suspensión, compuesta por brazos longitudinales, sujetos en uno de sus extremos al chasis y tensados por varillas fijadas a unos resortes helicoidales dispuestos a cada costado, era de una comodidad sorprendente. Estos resortes encapsulados dentro de unos contenedores cilíndricos se encontraban bajo las puertas y suspendían simultáneamente a cada lado, tanto una rueda delantera como una trasera.
Este diseño único, logró el típico andar “cabeceante” del 2CV. En Argentina había un dicho: “Doblás una esquina en cuarta a setenta kilómetros por hora y no se vuelca” La columna da fe del acierto, pues hizo la prueba en repetidas ocasiones con resultados más que satisfactorios: el 2CV no vuelca.
A fines de los años 50 comenzó a llegar a la Argentina y rápidamente se hizo popular. Se fabricó primariamente en la calle Zepita 3220 en los ex talleres de la empresa CATITA, donde, en una Argentina industrial y de pleno trabajo, se fabricaban desde cocinas ¡Hasta tranvías!

Y LLEGÓ EL 3CV...
El 3CV llegó posteriormente, ya con 602 cc y 32 CV.
Con el cuarto 3CV producido en nuestro país, la columna participó en el famoso “Trans Chaco Rally” en el desértico Chaco Paraguayo, sobrepasando en el fangoso y árido camino de tierra a vehículos de gran potencia y equipamiento, sin contar el raid Buenos Aires/Lima y regreso por Chile sin inconveniente alguno. En 1988, la producción del 2CV se detuvo en la planta francesa de Levallois-Perret y, el 27 de julio de 1990, se fabricó el último en la planta de Mangualde en Portugal, finalizando así la producción del 2CV.
En Argentina todavía siguen girando por rutas y ciudades, sobre todo del interior, donde un vehículo de estas características es esencial.
La columna tuvo siete...sí, siete de estos fantásticos vehículos…y todavía piensa en ser propietario del octavo.

El 2CV merece este recuerdo y homenaje. Un auto que escribió una historia grande en las páginas de la industria automotriz mundial. Quien lo tuvo, lo recuerda siempre con cariño y admiración. Inolvidable.


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