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A la hora de viajar la elección del hotel suele ser de las decisiones más importantes una vez elegido el destino, pero hay hoteles que son destinos en sí mismos. Se trata de aquellos que superan la barrera de lo no tradicional para convertirse en verdaderas excentricidades: hoteles de hielo, en la copa de los árboles, bajo agua o hasta en el medio de cuevas milenarias. Este mes les presentamos los hoteles más insólitos del mundo. Pasen y vean…
 
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Texto: José Medrano

Ice hotel : Un hotel construido de hielo y nieve
Situado en la aldea de Jukkasjärvi, a 200 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, en Suecia, se encuentra un hotel íntegramente de hielo, una suerte de iglú a todo lujo. A través de la naturaleza virgen corre el río Torne, que durante el invierno se cubre de una capa de hielo de metros de espesor y se convierte en la fuente que le da vida al Ice hotel. La población todos los años ve como nace y muere un hotel, lo inédito es que siempre es el mismo reinventado al inicio de cada invierno por artistas que esculpen cada uno de los espacios a habitar. Para aventureros y extravagantes, dormir dentro del Ice hotel es una experiencia que nada tiene que ver con una estancia tradicional en un hotel: al llegar la noche la temperatura puede descender de manera tan abrupta que al entrar al hotel se siente una ráfaga de aire cálido, aunque nunca por encima de los cinco grados bajo cero. Dormir en cualquiera de sus diferentes iglúes -con diseños que van de la Roma clásica, la Capilla Sixtina o el mundo vikingo-, supone toda una vivencia: camas de hielo cubiertas de piel de reno, saco de dormir polar y un Lingonberry -reconstituyente caliente de frutos silvestres- al despertar. Antes de comenzar la estadía, un botones recibe a todos los visitantes y toma el equipaje que es llevado a una zona especial para evitar que se congele. Las construcciones tienen ventanas dobles en esquinas, baños completos y detalles como calentadores de agua, televisión y teléfono. El Northern Light Hotel Chalet, la perla del lugar, tiene dos dormitorios separados para tres personas, una cama individual y una doble, y un techo claraboya para ver el sol de medianoche. El almuerzo y la cena son servidos en el Ice hotel Homestead Restaurant. El menú imita las estaciones con ingredientes obtenidos de los bosques de montaña, ríos y lagos claros: pescado blanco y sus huevas, venado, reno, cloudberries árticos y frambuesas. Todo transformado en manjares garantizados por destacados chefs. El restaurant no está hecho de hielo y ofrece un ambiente cálido y acogedor. Muchas delicias se sirven en platos hechos de cristales del río Torne. Como recomendación no hay como terminar el día en el Absolut Icebar con un cocktail servido en un vaso de hielo que mantiene cálido a cualquiera antes de dormir. A pesar de su extravagancia, en comparación con otros hoteles su precio no es tan desorbitado como se podría pensar, ya que va desde los 139 a los 384 dólares por noche.

Hoteles submarinos: lujo bajo el agua.
Hydropolis.

Actualmente en construcción en Dubai, Hydropolis será el primer hotel de lujo submarino del mundo. Estará dividido en tres zonas: La entrada (en tierra), donde los huéspedes serán bienvenidos; el túnel de conexión, que transportará a los visitantes hasta el área principal del hotel; y el complejo en sí con 220 suites bajo el mar con todo tipo de actividades. Es uno de los proyectos más ambiciosos y grandes en construcción en el mundo, cubriendo un área de 260 hectáreas (casi del tamaño del Hyde Park de Londres). La tierra pertenece al jeque General Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, príncipe heredero y dirigente de Dubai. La idea original para Hydropolis es reproducir el organismo humano en un diseño arquitectónico: contendrá áreas funcionales como restaurantes, bares y salones temáticos que pueden ser comparados con las partes del organismo humano. El salón de baile, ubicado en su centro nervioso, tendrá corredores asimétricos que se unirán a los diferentes niveles a través de rampas. Una terraza retráctil, parecida a un pétalo, permitirá celebrar acontecimientos a cielo abierto. Los pisos superiores de la estación terrestre incluyen una clínica cosmética quirúrgica, un laboratorio de investigación marítimo biológico y salas de conferencias. La estación de tierra también tendrá un restaurant y un cine de alta tecnología. Mientras las personas aceptan la simple existencia del agua, Joachim Hauser, desarrollador y diseñador del hotel, propone colonizarla: “La gente podría vivir bajo el agua, generando energía, nutriendo vegetales y más. Estoy seguro que un día una ciudad entera será construida bajo el agua. Nuestro objetivo es poner el primer mosaico para colonizar el mar”. Es que su futurista sueño está a punto de hacerse realidad a veinte metros bajo la superficie del Golfo de Arabia. El hotel, de 437 millones de euros, tiene prevista su apertura en este 2008.

Poseidon.
Aunque el Hydropolis será el hotel de lujo más importante, no es el único que recibirá huéspedes bajo el océano. El Poseidon también se prepara para inaugurar -en 2009- un hotel a todo lujo a doce metros de profundidad. Con suites que van desde los 1.500 dólares la noche, una pareja podrá disfrutar de la enorme experiencia que significa ir al fondo del mar en un ascensor transparente y comenzar a experimentar una vivencia única. Al Poseidon se accede a través de un elevador que lleva a sus huéspedes a pasar hasta dos noches bajo agua y cuatro noches al frente de la playa en bungalows. Entre los servicios principales, el hotel ofrece siete bares, seis restaurantes -incluido el que promete ser el más elegante bajo el agua-, un Spa, excursiones submarinas y hasta una capilla para casamientos.

Hotel Siete Estrellas: Burj Al Arab.
El Burj Al-Arab (Torre de los Árabes) es el hotel más alto, más caro y más lujoso del mundo. Se trata del único hotel “7 estrellas” que existe. Con forma de vela, el Burj al-Arab se encuentra en Dubai y cuenta entre otras cosas con un restaurant submarino, cancha de golf, Spa, piscina y helipuerto (ya famoso después de los partidos de tenis que Federer y Nadal jugaron ahí). Se trata de un placer sólo para pocos, un hotel que no tiene habitaciones normales, si no 202 suites dobles de lujo (eso sí: sin minibar ya que las bebidas alcohólicas no están permitidas). La más pequeña ocupa un área de 169 m2, mientras que la más grande cubre un área de 780 m2, en diferentes categorías. Está situado en el mar, sobre una isla artificial localizada a 280 metros de la playa, conectado con tierra firme mediante una carretera y con una construcción que se encuentra situada de forma tal que su sombra no cubra la playa. Además de todo este lujo, los huéspedes pueden elegir entre siete fantásticos restaurantes. Entre ellos, el Al Mahara, un restaurant submarino donde se puede cenar en un auténtico ambiente marino entre tiburones, corales y otras especies. Para su construcción se recurrió a los más exquisitos materiales: granito Azul Bahía de Brasil, mármol de Carrara en pisos y paredes, y piedras preciosas del Norte de Italia. Las paredes del edificio, domos, columnas y techos están revestidas con láminas de oro de 22 quilates provenientes de la India. En las paredes y el suelo de la recepción poseen mármol de Statutario, el mismo que empleó el genial Miguel Ángel en sus esculturas. Para que la estadía sea aún más placentera, el hotel ofrece canchas de golf, tenis, Spa, piscinas y se pueden practicar deportes como windsurf, water ski, snorkel, kayak y pesca de mar. Tanto lujo y comodidad tiene su precio: puede llegar a los 30.000 dólares un departamento completo con sala de cine, jacuzzis, 27 teléfonos, ascensor privado y más.

Green Magic Nature Resort: el hotel que soñó Tarzán.
En el norte del estado indio de Kerala, a dos horas del aeropuerto de Calcuta, se puede dormir en la copa de los árboles a treinta metros de altura, porque en este bosque tropical se despliega el Green Magic Treehouse Resort, el hotel soñado por Tarzán. Sus casitas fabricadas a mano por las tribus de la zona, tienen un cuidado perfecto y cuentan con todo aquello que se espera de una habitación de hotel. La dificultad de ascender hasta lo alto de los árboles centenarios se resolvió mediante puentes colgantes y un ascensor confeccionado con cañas que funcionan gracias a contrapesos de un sistema de agua (nada de trepar por los troncos). Desde arriba, la mezcla de olores de las plantaciones de café, té y pimienta, los sonidos de las aves autóctonas y el misterio de la jungla contribuye a pensar que su precio no parece exagerado, pues no sobrepasa los 200 euros la noche. Las habitaciones están compuestas de camas matrimoniales, baños, teléfono, agua corriente y miradores alfombrados. La casa está íntegramente construida de materiales que respetan el medio ambiente y todos los alimentos están preparados en base a frutas y verduras que se producen en la granja orgánica del lugar, sin ningún fertilizante, químico o pesticida. Las fuentes de energía son también ecológicas: energía solar, estiércol de vaca y lámparas de kerosén: no hay contaminación de la atmósfera, no hay ruidos molestos de generadores, y como es de imaginar en el lugar reina la paz y la tranquilidad.

Dormir en cuevas, viajes al pasado: Kokopelli.
En medio de un escarpado paisaje de acantilados del norte de Farmington, cerca del Parque Nacional de Mesa Verde, en Nuevo México, lo que fue concebido como una oficina de investigación geológica se convirtió en mucho más que eso. La cueva de Kokopelli’s Cave Bed & Breakfast es hoy un alojamiento de verdad inhóspito: se accede a pie a través de caminos inclinados que llevan hasta esta excavación de piedra arenisca. Son más de 65 millones de años los que contemplaron estas formaciones, aunque la cueva original fue volada en 1980 y luego la familia Black se pusiera a trabajar para convertirla en lo que hoy es. Una vez solucionada la ventilación, la instalación eléctrica y la chimenea empezaron a ofrecerla como hospedaje, desde junio de 1997 funciona como un Bed & Breakfast que, además de extravagancia y aventura, ofrece un lugar tranquilo y un paisaje único. Con su mobiliario sureño, una tradicional Kiva india (habitación circular excavada en el suelo) y una superficie desde donde se puede ver el atardecer sobre cuatro estados (es la región norteamericana de Four Corners) se trata de uno de los alojamientos más extraños, cómodos y confortables de todo el mundo. El lugar consta de una única habitación a nada menos que 280 metros de profundidad dentro de la cueva y a poco más de cien dólares la noche. La idea es sumergirse dentro de la propia montaña y disfrutar de toda la tranquilidad que ofrece. Aquellos intrépidos que logren llegar van a poder ver en la entrada del lugar un letrero que reza: ¡Realmente has querido venir a la cueva Kokopelli!

Cuevas Al Jatib: turismo troglodita.
Hasta hace cuarenta años, en esta parte salvaje, bella y olvidada de la provincia de Granada, (España) se encontraban diseminadas pequeñas aldeas trogloditas, las cuales se ubicaban a orillas de las fosas que se formaron al secarse el viejo lago sobre el que hace millones de años se bañaban mamuts. Hoy toda la magia de un lugar casi a salvo del paso del tiempo, renace en una aldea convertida en hotel que ofrece un irrepetible viaje a las profundidades del tiempo, en moradas que son testimonio de una forma de vida única. En medio de esta tierra insólita se puede disfrutar de manjares arábigo-andalusíes en medio de la magia de las noches andaluzas. El Mesón-Restaurant del lugar tiene una terraza panorámica y salas donde se sirven platos que se renuevan cada temporada, justo al lado de éste se podrá disfrutar de un cálido ambiente en el bar. El Hammam del lugar remite a la tradición balnearia de los “Baños de la Judería” del Siglo X o los Baños Romanos de Zujar. Es este el espíritu que se ha retomado con el “Hammam Al Jatib”: salas de masajes, tratamientos, descanso y solarium. La Tetería es un recinto que está abierto todo el día y en el que reina un halo de languidez oriental realzado por el agradable tintineo de las cucharas, el murmullo de la fuente y suaves melodías árabes. Para los chicos se ha creado la “Casa del Topo” donde pueden jugar en infinitas galerías y tumbarse en el suelo-colchón de la sala-caracol para jugar a los hombres prehistóricos. También en torno a las Cuevas de Al Jatib hay infinidad de lugares paradisíacos para explorar y disfrutar de su belleza natural. Se puede contemplar el atardecer más impresionante de España desde la Alhambra, zambullirse en el agua de las últimas playas vírgenes del Parque Natural de Cabo de Gata, hasta montar en un trineo tirado por perros polares o esquiar en las pistas de Sierra Nevada, las únicas de Europa que gozan de sol todos los días de invierno. Las opciones son infinitas y la magia sigue dentro de las cuevas, que hoy están dispuestas para que no falte ningún detalle en confort y comodidad con precios que en la mayoría de los casos apenas superan los cien Euros por grupo familiar.


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