Notas > VINOS & GOURMET > Vinos para todos los días
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Cuando hablamos de vinos para consumir a diario, no nos referimos exclusivamente a vinos de precio bajo. De hecho, el valor o importancia que cada consumidor asigna al vino es totalmente diferente.
 
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Texto: Diego Eidelman
diego@clubsycountries.com

Si únicamente deseáramos satisfacer nuestra sed, bastaría con beber agua, es decir que estaríamos aplacando una necesidad fisiológica, algo que necesita nuestro organismo para funcionar de modo correcto. En cambio, si bebemos cualquier otro líquido, como por ejemplo, jugos, gaseosas, cerveza, vino o destilados, estamos respondiendo a la satisfacción de un deseo, o sea algo que queremos y no algo que realmente necesitamos. Entonces, el acto de beber vino está directamente vinculado a nuestra voluntad y no a cuestiones orgánicas. Su ingesta convierte a un momento particular en una ocasión diferente, una situación importante, ya sea parte de un aperitivo, el acompañamiento de una comida, de una charla con amigos o incluso un instante de reflexión y contemplación. Los vinos para todos los días responden a una clasificación que no existe, que simplemente se encuentra ubicada en la mente del consumidor. Cada persona establece una importancia determinada a esta bebida. Para algunos, el vino podrá estar asociado con el placer, con los sentidos y la percepción, para otros será un elemento socializador. Para muchos, el vino se ha puesto de moda y piensan que “está bien” entender sobre el tema, para ellos es algo así como un indicador de status social. Estos great pretenders toman elegantemente la copa por su tallo o por el pie y hacer girar el vino aunque no sepan para qué sirve, lo observan frunciendo el ceño, lo huelen y asienten con la cabeza. Otro segmento de consumidores toma el vino porque verdaderamente les gusta, también porque su contenido de alcohol les provoca sensaciones de bienestar o en algunos casos para olvidar penas, aunque este no es un asunto que analizaremos ahora. Nunca está de más hacer hincapié en la moderación en el consumo y en que se debe hacer de modo responsable. Como hemos mencionado, en la práctica no existe la clasificación de vinos para todos los días, parecería algo sobreentendido, sin embargo, intentaremos explicar algunas características que podrían ayudar a entender de qué estamos hablando cuando nos referimos a vinos de consumo diario. En principio, los vinos de los segmentos superiores de precio, más allá de su valor monetario, no son percibidos de igual modo por toda la gente. Su cuerpo, estructura, complejidad y potencia pueden no ser del agrado de todos los consumidores. En más de una ocasión se ha escuchado comentar que el vino que estaban probando era fuerte, áspero y hasta picante. En el momento de degustar un vino elaborado con mayores cuidados, es importante tener algún conocimiento previo o al menos, tener condiciones innatas para su apreciación. Tal vez sería interesante trazar una analogía con ciertas disciplinas artísticas, como por ejemplo la pintura, escultura o la música clásica, para mencionar algunas. Estas artes son mejor apreciadas por aquellos que conocen y también por quienes tienen una especial sensibilidad. Volviendo al tema de los cotidianos, en general se trata de vinos más ligeros, fluidos, frescos, frutales, sin madera o con poca presencia para que presente una sensación de redondez. Muchas de estas características están ligadas cercanamente al costo de elaboración y por ende a su precio. Por ejemplo, en un vino de cada día no sería fundamental una gran complejidad, robustez ni potencial de guarda importante, hecho que se logra -entre otras cosas- con viñedos de bajo rendimiento y crianza en barricas de roble. Otro aspecto que influye en el valor del vino es su sistema de cierre, concretamente el corcho, o mejor dicho el tapón de corcho, ya que este puede ser elaborado con materiales sintéticos. En realidad, el tapón de corcho encarece mucho el producto debido a que se trata de un insumo importado. En resumen, el tapón de la botella no modifica la calidad del producto, incluso hoy en día podemos encontrar tapas a rosca (cierre Stelvin) en vinos de alto precio. También el envase del vino modifica su precio. Desde botellas más pesadas, con formato cónico, hasta las más sencillas y ligeras estilo Bordeaux, pasando por envases multilaminados Tetra Brik, hasta los prácticos envases Bag-in-Box para vinos de calidad, que están compuestos por una bolsa especial de poliuretano dentro de una caja, con una válvula dispensadora que evita la entrada de aire. Entonces, para concluir, el concepto general a observar es la famosa relación que existe entre el valor del vino y su calidad, aunque lo que es realmente importante es que el vino elegido nos guste, mucho más allá de las apariencias y las críticas, para que podamos beber vino todos los días.


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