Notas > VINOS & GOURMET > Enoturismo en Salta
819-973-banner.jpg
No es suficiente este espacio para describir las maravillas del sur de esta fascinante provincia. En cada momento se respira tradición, Naturaleza, cordialidad, pero también se respira vino, vino del mejor.
 
819-941-extra1.jpg
819-224-extra2.jpg
819-508-extra3.jpg
Texto: Diego Eidelmandiego@clubsycountries.comCuando se visita a Salta por primera vez, uno se enamora de ella, de sus recortados paisajes, de su gente amable, de su diáfano cielo y aire puro, de sus deliciosos vinos y sabrosa cocina. No es ninguna casualidad que la llamen “la linda”. Pero en realidad, este apelativo tiene origen en el vocablo “sagta” o “saxta” que en lengua aymará significa hermosa o muy hermosa. En cuanto a los viñedos, se trata de los más antiguos del país y esto se debe que su implantación ocurrió junto a la acción evangelizadora a mediados del siglo XVI, dado que el vino siempre ha acompañado simbólicamente a los oficios religiosos. Esto no significa que los vinos salteños que tomamos hoy en día, provengan de dichos primeros cultivares, pero de todos modos, la vitivinicultura en Salta prácticamente se ha desarrollado junto con la historia de nuestro país. Además podemos asegurar que en estas tierras se encuentra la ruta del vino a mayor altura del mundo, con plantaciones entre los 1.700 y más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, es decir que las vides a menor altura de Salta están a unos 300 metros por encima de los más elevados en Mendoza. El turismo en Salta tiene varias vertientes, que pueden ser combinadas en un viaje, la belleza natural de sus paisajes, la aventura, las costumbres milenarias y cada vez más el turismo enológico con su infaltable compañera, la gastronomía regional. Si bien el enoturismo está en pleno crecimiento y cuenta con un gran número de alternativas, en esta edición nos ocuparemos de una parte de la ruta que conecta a la capital de la provincia con el sur, en el último viaje que realizó Revista Clubs & Countries. En el momento de aterrizar en la ciudad, competíamoscon la salida de la Luna, rojiza, gigante que se asomaba en la noche y desde miles de metros de altura pudimos anticiparnos a su salida en una limpia noche. Del aeropuerto nos trasladamos al Hotel Casa Real, integrado al paseo colonial e histórico, con un primer impacto al atravesar su imponente lobby, enmarcado por una obra de arte de diez pisos de altura. En la mañana siguiente, visitamos la majestuosa Catedral Basílica y el Museo de Arqueologíade Alta Montaña (MAAM) en donde se encuentran los Niños de Llullaillaco, uno de los más significativos descubrimientos de los últimos años, tres cuerpitos conservados increíblemente por el riguroso clima a 6.700 metros de altura, junto con 150 objetos que componían sus ajuares. Luego, rumbo al sur por la ruta 68 nos dirigimos hacia Cafayate y a mitad de camino hicimos escala gastronómica en la tradicional Posta de las Cabras. Este parador es atendido muy cordialmente por sus dueños y cada detalle tenía el toque casero. El plato principal era un guiso de cabrito en una tulipa de masa de empanadas, con una picada previa de distintos quesos de cabra y fiambres, para terminar con unas irresistibles colaciones de dulce de leche. Ya continuando con el trayecto, hicimos un stop en el Anfiteatro de Cafayate, un escenario horadado por la Naturaleza en plena montaña, en donde se realizan frecuentemente conciertos. Luego retomamos el camino hacia el sur, atravesando montañas que combinaban colores rojizos, verdes, amarillos pálidos y marrones, en montañas esculpidas durante millones de años. Sobre el crepúsculo arribamos a nuestro destino final, el Altalaluna Hotel en Tolombón, en plenos Valles Calchaquíes. Este emprendimiento de primera clase tiene detalles de confort de gran calidad y además cuenta con una oferta gastronómica con productos locales, que deja pálidos a muchos hoteles de primera clase. Dentro de pocos años Altalaluna será la marca de los vinos elaborados con las uvas que han sido plantadas en sus tierras aledañas. Por la mañana, luego de una caminata a las ruinas de Tolombón, visitamos las bodegas El Tránsito y El Porvenir, en donde degustamos sus líneas completas de vinos. Tal vez Bodega El Tránsito no suene conocida aún, pero sus líneas Pietro Marini y Pedro Moisés ganarán adeptos rápidamente. Por otro lado, Luis Asmet, el enólogo de El Porvenir, nos invitó a probar sus líneas Laborum y Amauta, más un formidable blend que todavía no tiene nombre y que próximamente se presentará en el mercado. Ya arriesgamos un nombre que surgió de una experiencia en ese día, cuando Cecilia Echevarría nos obsequió una Rosa del Desierto. Queda mucho por contar sobre Salta, merece espacio, merece ser conocida, la garantía es absoluta.


Inicio | Notas | Quienes Somos | Publicidad | Distribución | Staff | Ediciones Anteriores | Mapa de Sitio | Contacto | BUSQUEDA
AUTOS & ESTILOS | TURISMO | VINOS & GOURMET | AGENDA C&C | PARA TENER EN CUENTA | SALUD & ESTETICA | DEPORTES | TEMA DEL MES | DECO | SERVICIOS | BUSQUEDA
146-19-beaches-200.jpg